Entrevista a Juan Peña (IU en Valladolid)

Entrevista a Juan Peña, responsable de organización de IU en Valladolid, que formó parte del equipo electoral de Evo Morales en Bolivia.
Nació hace 25 años en Valladolid, es Licenciado en Ciencias Políticas, responsable de Organización de IU en Valladolid y prepara oposiciones. Una semana antes de celebrarse las elecciones presidenciales en Bolivia, llegó a La Paz para sumarse al equipo electoral de Evo Morales, líder cocalero de Cochabamba, del que destaca su humildad y el apego a su tierra.

¿Como aterrizó en Bolivia?

Casi por casualidad. Me llamó un profesor y amigo de Ciencias Políticas de la Carlos III de Madrid y me dijo que había una Fundación de Estudios Sociales y Políticos que estaba colaborando en ese proceso y que necesitaban cubrir una plaza para ayudar en el control electoral. Partí hacia Bolivia el 10 de diciembre, era la recta final de la campaña.

¿Le resultó atractiva la propuesta?

Era una oportunidad que no podía rechazar. Era un momento histórico porque suponía un cambio, una revolución democrática, y la incorporación de las clases populares que habían estado al margen de todo el proceso político. Ha sido muy emotivo vivirlo.

¿Qué se encontró cuando llegó?

A compañeros españoles que ya estaban trabajando allí y que me ponen en situación. Era un ambiente tenso porque empezaba a ser claro que la derecha no podía remontar los resultados de Evo.

¿En qué momento le conoce?

Al segundo día de estar allí, porque cuando llegué estaba en Santa Cruz de la Sierra de gira electoral. Después visitó La Paz donde tendría lugar el cierre de campaña. Nos reunimos todos porque era el momento de preparar su puesta en escena ante la opinión pública internacional y había que mostrar que era una persona preparada y válida para gobernar.

¿Qué impresión le causó?

Es una persona humilde, que viene de muy abajo y no ha perdido el contacto con su tierra de origen. Un día estábamos comiendo en su casa, resultaba difícil hablar con él porque había unos periodistas haciendo el seguimiento de un día en la vida de Evo Morales, Cuando por fin creíamos que podíamos hablar se levantó corriendo de la mesa diciendo: ‘tengo que plancharme la camisa porque me tengo que reunir con Lula’. Vas a comer con él y si sobra comida pide que se la empaquen… El día siguiente de ganar las elecciones viajó en avión de Cochabamba a La Paz y el comandante se enteró de que estaba el presidente electo. Le ofreció que pasara a clase ‘bussines’ pero él dijo que no, para él era más que suficiente.

¿Cómo fue el encuentro cuando llegó a La Paz tras ser elegido?

Estuvimos con él preparando los pasos a dar, las reuniones que tenía que mantener para dar cierta tranquilidad, gestos dirigidos a unos, en el sentido de que no iba a expropiar las fincas de los ricos, pero también a los movimientos populares de apoyo, en cuanto al cumplimiento de sus compromisos electorales como la nacionalización de los hidrocarburos, la convocatoria de una asamblea constituyente, la renovación de la clase política o la austeridad, porque se ha recortado el sueldo como presidente a la mitad.

¿Le parece un líder carismático?

Allí es una figura. Desde mi punto de vista lo veo como un problema, porque no se puede llevar un proyecto ligado solo a una persona. En algún momento tiene que tener un relevo y un proceso de cambio como el que propone es a largo plazo. Allí la gente no suele aplaudir en los mítines, pero a Evo sí, simboliza para muchos la posibilidad de un cambio y de mejora en una situación de extrema pobreza. Allí hay miles de ‘evos’.

Parece que cuando visitó España lo que más preocupó fue que vistiera un jersey de lana…

Rompe lo protocolario. Hubo gente que no lo entendió muy bien. El que vino a España es el hombre humilde que ganó las elecciones en su país y lo que importa es que la gente de Bolivia le siga viendo como es. Además, yo creo que ha jugado con el simbolismo al reivindicar los tejidos de alpaca como seña de identidad de su tierra. Le han caído calificativos muy gruesos de corte racista y clasista en los periódicos, pero eso también es una respuesta al miedo de las clases occidentales dominantes ante algo que se les escapa de las manos. Ha sido capaz de ganar las elecciones, está poniendo en un brete a las grandes empresas de hidrocarburos…y viene con un jersey de lana. A ciertos sectores les da miedo que pueda haber más ‘evos’ en América Latina.

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