Bolkestein y Paraisos Fiscales

La mejor forma de luchar contra las anunciadas consecuencias sociales perversas de la Directiva Bolkestein, en el caso de su muy probable aprobación como apuntan los auspicios de la correlación de fuerzas en el Parlamento Europeo, y en general contra la devaluación del Estado Social Europeo es confluir las organizaciones y colectivos democráticos en dos cuestiones básicas:

1ª.- La armonización fiscal al alza en Europa, sin la cual el régimen de competencia generado armoniza los sistemas impositivos a la baja y hace imposible la democracia, al provocar la pérdida de ingresos de los estados para financiar los servicios sociales y también al promover la deslocalización y desregulación laboral. El modelo social Europeo ha de soportarse necesariamente sobre un modelo fiscal progresivo y redistributivo.

2ª.- la lucha por fortalecer la Europa de los ciudadanos, contra las élites antidemocráticas (políticas y del dinero) que gobiernan Europa (Comisión Europea y Corporaciones). Ello ha de llevar necesariamente a propugnar la abolición de los Paraísos Fiscales, como lugares en donde dichas élites tratan de acumular y operar con dinero lejos de cualquier tipo de control democrático.

La falta de control y desregulación generalizada de los mercados de divisas a nivel internacional y la facilitación de las operaciones de cambio por el desarrollo tecnológico, han originado un gran desarrollo y movilidad del capital financiero de carácter marcadamente especulativo. Esto a su vez favorece un gran incremento de la competencia fiscal entre países. Los diversos gobiernos están siendo condicionados para atraer la cartera de inversiones, en el sentido de tener que bajar los impuestos a los inversores internacionales. sobre el dinero ganado dentro de sus fronteras

La competencia fiscal entre países ( que nivela a la baja los impuestos del capital), y la evasión y el fraude fiscal (que encuentra en Los Paraísos Fiscales unos lugares donde operar sin cargas impositivas) , se realimentan mutuamente. La existencia de estos Paraísos fiscales supone que todos los países hayan de nivelar sus impuestos sobre el capital a la baja, si quieren atraer capital financiero. Esta continua disminución de las cargas impositivas sobre el capital dejan fuera de los ingresos públicos a la principal fuente de rédito de los gobiernos.

La respuesta típica de los gobiernos a estas presiones competitivas se traduce, en un primer momento en cambiar la carga fiscal del capital móvil ( financiero), al menos móvil (trabajo y consumo). Más tarde, en segundo lugar, cuando la carga impositiva sobre el trabajo y el consumo se hace insostenible política y económicamente, lleva a recortes en los niveles y en la calidad de las prestaciones y servicios públicos a la ciudadanía.

Habríamos de tener presente que la abolición de los paraísos fiscales es una condición necesaria para que se pueda comenzar a desarrollar políticas sociales a cualquier nivel.

¡¡Exijamos una armonización fiscal en la zona europea como base para efectuar políticas sociales garantistas y redistributivas y exijamos consecuentemente la abolición de los Paraísos Fiscales!! Ya que si ganamos la batalla y la directiva sobre el comercio interior es retirada, a pesar de ello la falta de armonización fiscal al alza en Europa, desembocará a medio plazo en la armonización a la baja y la consecuente desaparición del sistema social europeo. El mayor gol ya lo han colado a la ciudadanía y es desviar la atención de las cajas negras del sistema que constituyen los paraísos fiscales, sin encontrarlas y sacarlas a la luz dudo mucho que podamos saber lo que ha originado la catástrofe. Hay que hacer pedagogía y explicar claramente a los ciudadanos el por qué el sistema impositivo europeo ha constituido la base de la garantía de su bienestar y porqué es necesario mantenerlo. Desde ATTAC lo hemos explicado en la Campaña contra la Costitución Europea y hay que seguir explicándolo es fundamental.

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