La oportunidad perdida de Europa

Tras la Segunda Guerra Mundial Europa se embarcó en uno de los periodos históricos de mayor crecimiento económico y estabilidad. Este crecimiento se debió a varios factores. En primer lugar, la reconstrucción europea exigió mucha actividad productiva, aunque en muchas ocasiones fuese para reconstruir lo destruido durante el conflicto. En segundo lugar, la ayuda recibida desde Estados Unidos mediante el Plan Marshall permitió a los países europeos obtener financiación con la que hacer inversiones a largo plazo y reconstruir sus economías. En tercer lugar, la creación de un Estado de Bienestar muy potente basado en altos salarios, amplias prestaciones sociales y una fuerte intervención del Estado mediante la inversión en empresas públicas y regulaciones permitió elevar el poder adquisitivo y sacar a millones de personas de la pobreza y generar un círculo virtuoso de crecimiento y estabilidad económica. Por último, el crecimiento de Estados Unidos y Japón también ayudó a los países europeos a crecer.

Sin embargo, muchas de las potencias europeas mantuvieron algunos de sus malos vicios en sus colonias de ultramar, a las que explotaban y vaciaban de recursos y reprimían a la población local cuando intentaba revelarse ante las injusticias. En muchas de sus colonias apoyaron a terribles dictadores a cambio de poder explotar sus recursos naturales en beneficio propio o comerciaban con sus colonias y con los países pobres en unas condiciones muy desfavorables para estos últimos que no les permitían salir de la pobreza. Mientras que en Europa se presumía de democracia y Estado de Bienestar, para los países de renta baja, algunos de ellos colonias, se llevaba a cabo una política bien distinta, también presionados por Estados Unidos que amenazaba con quedarse algunas de las colonias europeas para explotar ellos mismos los recursos que antes lo hacían empresas europeas.

Y cabe preguntarse, ¿por qué Europa no aprovechó aquel momento histórico en el que era el centro del comercio mundial junto a EE.UU. para promover una política comercial que fuese justa con los países pobres? Una política comercial justa que obligase a las empresas europeas a pagar precios justos por los productos que compraban en cualquier país y que no permitiese a las empresas de otros países a vender sus productos en Europa si no se cumplían las condiciones que respetasen los derechos humanos y laborales mínimos hubiese permitido elevar el nivel de renta de los países con renta baja y esto hubiese tenido efectos positivos sobre la democracia, la educación, la sanidad y el crecimiento económico en esos países menos desfavorecidos debido a que el comercio que llevaban a cabo los países europeos con estos era muy importante. Si estos países pobres elevan su nivel de renta hubiesen participado en el comercio mundial aumentando el mercado disponible para las empresas europeas y ambas partes se beneficiarían. Esta política debería haber sido la de una Europa democrática en la que los gobiernos y los intereses de los ciudadanos estaban por encima de los intereses económicos de unas pocas empresas.

Sin embargo, Europa prefirió la opción canibalista, la del “sálvese quien pueda”, la que imponía la fuerza militar por encima de la de la razón y la solidaridad. Esto ha generado como única salida para los países pobres un modelo de desarrollo de condiciones muy favorables a las empresas multinacionales como salarios de miseria, regulaciones a la carta y barra libre para contaminar, lo que ha generado una dependencia enorme en los países en los que se han instalado estas multinacionales de las mismas y en muchos de ellos la miseria y la pobreza se han agudizado. Siguiendo desgraciadamente los pasos de Estados Unidos, Europa siguió practicando una política de corto plazo en la que los intereses económicos estaban por encima de los de las personas. Los años 70 del siglo pasado fueron el momento perfecto para llevar a cabo esa política ya que Europa protagonizaba la mayor parte del comercio mundial y los efectos positivos de una política comercial justa podrían haber sido enormes si se hubiese llevado a cabo.

Hoy en día, Europa ya no es el principal centro de comercio del mundo desplazada por China; india, Brasil y otros países en desarrollo, por lo que tiene menos margen de maniobra para prohibir a sus empresas comprar productos de países donde no se respetan los derechos humanos como China, ya que si se detuviese el comercio con este país supondría un colapso para ambas economías. Europa y Estados Unidos han alimentado el monstro chino y ahora amenaza con devorarlos mediante la deuda pública que China posee de países europeos y de Estados Unidos y la enorme dependencia comercial respecto del país asiático.

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