La banca pública en España

El adelanto electoral en Andalucía ha dejado varios de los proyectos más importantes propuestos por Izquierda Unida en Andalucía sin llevarse a cabo por la negativa del PSOE. Entre ellos están la Ley de Memoria Democrática, la de Agricultura y la de Banca Pública. A continuación trataré de analizar la conveniencia de crear una banca pública en España.

En el año 1962 se terminaron de nacionalizar en España los siguientes bancos: El Banco Hipotecario de España, el Banco de Crédito Industrial y el Banco de Crédito Local. Con ello, los bancos públicos en España eran 5: Banco Hipotecario SA, Banco de Crédito Industrial SA, Banco de Crédito Agrícola SA, Banco de Crédito Local SA y Banco Exterior de España SA. Aparte de estos bancos, también estaban las Cajas de Ahorros que seguían pautas relativas a objetivos de interés público. Todas estas entidades tenían como objetivo canalizar los recursos de las familias hacia la economía productiva mediante una especialización sectorial (banca pública) o regional (cajas de ahorro). En 1986 el crédito ofrecido por la banca pública en España era del 15% del total. En ese mismo año España entra en la Comunidad Económica Europea y debe transponer la normativa comunitaria sobre el sistema financiero, la cual permitía a cualquier entidad de crédito extranjera establecerse en España a partir de 1992 y obligaba a convertir los bancos públicos en entidades bancarias al igual que los bancos privados, equiparando el funcionamiento de ambos.

Esto afectó notablemente a la banca pública en España. En 1991 se creó Corporación Bancaria, una entidad pública que operaba bajo el nombre de Argentaria que incluía a todos los bancos públicos antes señalados. Argentaria fue finalmente privatizada en 1998. Durante la crisis financiera que comenzó en 2008 hasta la actualidad han desaparecido mediante privatizaciones y fusiones las últimas entidades financieras de carácter público que quedaban en España, las Cajas de Ahorro. Por tanto, la banca pública es casi inexistente en España, quedando el Instituto de Crédito Oficial como única entidad, aunque su volumen de crédito es muy bajo y no capta depósitos, sino que tiene asignaciones presupuestarias del gobierno y se nutre de sus propios excedentes.

Las Cajas de Ahorro tenían un funcionamiento muy similar al de los bancos privados desde el año 1986, por lo que podemos considerarlos parte del modelo bancario imperante desde final de los años 80. Este modelo está basado en la desregulación bancaria, es decir, permitir a las entidades financieras actuar libremente sin apenas restricciones. Esto ha llevado a que las entidades de crédito hayan abandonado progresivamente el crédito como su principal línea de negocio y por tanto de ingresos, para que lo sea la especulación financiera. Esta estrategia exige de un alto apalancamiento, por lo que aumenta el riesgo global del sistema. Esto es lo que ha ocurrido en los años antes de la crisis financiera internacional en todo el mundo, por lo que el impacto de la misma ha sido catastrófico como hemos podido ver y sufrir. En una situación de crisis como esta, los bancos, que ahora son todos privados en España, han reducido su ya escasa oferta de crédito al sistema productivo y a las familias justo en el momento en que es más necesaria.

Por todo lo anterior, creo que sería conveniente la existencia de una banca pública fuerte en España. La banca pública debería funcionar de la siguiente manera: captaría depósitos de las familias y las empresas y los utilizaría ofreciendo crédito únicamente para economía real, esto es, para fines productivos, sobre todo de pequeñas y medianas empresas españolas, y en especial a las de sectores estratégicos, a un bajo coste y todos los beneficios obtenidos los reinvertiría para conceder nuevos créditos o para reservas. Además, el Estado también podría depositar sus ingresos en este banco. En cuanto a los criterios de financiación, este banco debería emplear criterios éticos a la hora de financiar a las empresas, esto, invertir en empresas que respeten el medio ambiente y los derechos humanos y laborales de sus trabajadores y que además trabajen para mejorar la sociedad. De esta forma se podría ayudar a las empresas españolas y mejorar la actual situación de escasez de crédito en la economía que lastra enormemente la recuperación económica en nuestro país.

Esto último se podría haber llevado a cabo durante la crisis financiera que estalló en nuestro país en 2008. En España lo que se hizo fue rescatar a las Cajas de Ahorros que estaban en quiebra, favorecer y en algunos casos obligarlas a fusionarse para facilitar su saneamiento para posteriormente privatizarlas. Pudimos ver cómo muchas de estas cajas eran rescatadas con grandes cantidades de dinero público y los directivos y consejeros responsables de las mismas que las habían llevado a la ruina no eran apartados de sus cargos y juzgados, sino que se les mantuvo sus privilegios y no se les impusieron condiciones para que aumentasen el crédito a las empresas y familias a cambio del rescate, ni tampoco que parasen los desahucios, sino que lo que vimos fue como  muchos de estos directivos se autoconcedieron prejubilaciones millonarias de una manera totalmente opaca y quedando impunes.

Si en lugar de haber hecho esto último, el gobierno hubiese establecido condiciones a las cajas de ahorro a cambio del rescate tales como que solo podían invertir en economía productiva, la reducción del sueldo de los directivos y consejeros en los casos en que estos fuesen excesivos y el enjuiciamiento de aquellos directivos que cometieron delitos, o la paralización de los desahucios y las hubiese puesto al servicio de los intereses públicos de desarrollo económico seguramente habrían ayudado a paliar los efectos de la crisis en España y con los beneficios obtenidos podrían haber pagado el rescate. En este sentido resulta ilustrativo el ejemplo de Islandia. Cuando estalló la crisis financiera, en lugar de rescatar a sus bancos privados en quiebra los nacionalizó y enjuició a todos los banqueros que habían tenido responsabilidades en la quiebra de sus bancos. Con la nacionalización de sus bancos consiguió que el crédito fluyera hacia la economía real y con ello consiguió un crecimiento del 3,3% de su economía en 2011, mientras la mayoría de países de países se encontraban en recesión todavía.

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