El gran dilema económico

Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Imaginemos que en Grecia se adelantan las elecciones al año 2015, y según las encuestas el partido de izquierdas SYRIZA está muy cerca de la mayoría absoluta en Grecia. Imaginemos también que tras las elecciones generales en España el año que viene el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se convierte en presidente de España.

Ambos países se encontrarían en una situación económica muy delicada. Aquí se les plantea un gran dilema. Por un lado, ambos gobiernos podrían decidir permanecer en la UE y en el Euro y tratar de negociar con la UE una reestructuración o quita de su deuda que actualmente está en niveles muy altos, del 100% del PIB para España y del 177% del PIB en Grecia aproximadamente. Dentro de esta línea, podrían llevar a la UE un plan de aumento del gasto para reactivar la economía y el cambio en el sistema financiero para poner tasas a las transacciones financieras y a las actividades especulativas. Otra medida sería aumentar los impuestos a los ricos y aumentar el salario mínimo, el gasto social y el gasto público en general para reducir la pobreza y la desigualdad y favorecer el crecimiento económico que azota a los dos países. También podrían nacionalizar los bancos que han recibido ayudas públicas y obligar a las grandes empresas que ofrecen servicios básicos como las eléctricas a que reduzcan sus tarifas y por tanto sus beneficios y amenazar con nacionalizarlas si no lo aceptan. Si siguiesen esta línea, parece seguro que la actual UE, con Merkel dictando las normas, y asegurada en su puesto de presidenta de Alemania hasta por lo menos dentro de 3 años, y el Partido Popular Europeo con mayoría en Europa durante 4 años más, no vayan a aceptar ningún tipo de reestructuración o quita de la deuda, de política económica expansiva o de cambio en el sistema financiero, lo cual complica mucho la recuperación en España porque necesita que el resto de países europeos crezcan para que aumenten las exportaciones españolas. Además, el hecho de que exista libertad de movimiento de capitales en la UE hace que si se suben los impuestos a las rentas altas y se amenaza con la nacionalización de bancos y grandes empresas eléctricas, debido a la mentalidad insolidaria de las rentas altas de España y Grecia estas lleven a cabo una fuga de capitales a otros países de la UE para tributar menos y un boicot económico para debilitar a los gobiernos de izquierdas, lo cual reduciría bastante los impuestos que se pueden recaudar y desestabilizaría la economía, por ejemplo, con la venta de deuda pública que tienen en sus manos y que haría crecer la prima de riesgo. Otro problema derivado de aumentar el salario mínimo es que las empresas españolas son poco productivas y han optado por competir con costes de producción bajos, y se necesita que las empresas españolas inviertan bastante más en I+D, lo cual tiene sus frutos a largo plazo, para ser más productivas al no poder realizar España una devaluación del tipo de cambio para exportar más por pertenecer al Euro.

Por otro lado, ambos países podrían decidir abandonar la UE y el Euro para así poder evitar las fuertes restricciones que impone la UE. En este caso, podrían llevar a cabo las mismas medidas que en el caso anterior: reestructuración de la deuda sin necesidad de aprobación de la UE, aumento de impuestos a las rentas altas para financiar el aumento del gasto público y el gasto social, pero en este caso podrían establecer controles de capital y así evitar las fugas de capital, aumento del salario mínimo, nacionalización de bancos que han recibido ayudas públicas y obligar a eléctricas a reducir sus tarifas o amenazar con nacionalizarlas. En esta situación es difícil prever lo que puede ocurrir, pero seguramente los inversores amenazarían con no volver a comprar deuda española por la reestructuración, aunque hemos visto que en países como Ecuador ha habido una reestructuración de la deuda y los inversores han seguido comprando deuda. Otro problema es que la salida del Euro provocaría una fuerte depreciación de la Peseta y el Dracma y esto haría bastante más caro el pago de la deuda para ambos países. Seguramente la UE llevaría a cabo un bloqueo comercial a ambos países, ante lo cual estos países podrían estrechar sus lazos comerciales y hacerlo también con otros países que no formen parte de la UE. También parece probable que los poderes económicos de España y Grecia llevarían a cabo un boicot interno por ejemplo llevándose sus empresas a otros países para crear más confusión y debilidad en los gobiernos heleno y español. Sin embargo, a largo plazo puede que la situación de ambos países mejore debido a la posibilidad de depreciar su moneda y aumentar sus exportaciones, a la mayor recaudación de impuestos si se evita la figa de capitales, a la menor carga de la deuda y al aumento del gasto público y de los salarios que reactivaría la economía.

En cualquiera de los dos casos, ambos gobiernos deberían enfrentarse a fuertes contradicciones y dificultades y es muy difícil saber cuál de las dos situaciones sería más apropiada.

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