Análisis de los aspectos ideológicos de la sociedad española

El ‘terremoto’ político y social que se produce en España como consecuencia de la publicación de cada barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), denota la relevancia que se le otorga a este pulsómetro de la ciudadanía, motivado en el interés por conocer cuál es la opinión ciudadana sobre los principales asuntos políticos y sociales del momento.

En este sentido, el interés acaba focalizado generalmente en la intención directa de voto de la ciudadanía, pues si bien es cierto que mensualmente solemos conocer numerosos barómetros de intención de voto y valoración política de diferentes medios, es el del CIS –dado que es un organismo oficial- al que se le otorga un estatus de mayor fiabilidad y por ende, sobre el que recae la atención y análisis a posteriori.

El Centro de Investigaciones Sociológicas es sin lugar a dudas el organismo que nos aporta, en formato de sondeo, la mayor riqueza de información sobre aspectos del pensamiento y creencias de la ciudadanía. Así, no se extralimita a enunciarlos cuál es la intencionalidad de voto de las personas encuestadas, sino que va más allá, entrometiéndose en aspectos de índole ideológica, moral y personal que nos invitan a realizar un análisis cuantitativo de aspectos que quedan al margen de la materia estrictamente electoral.

En esta ocasión nos vamos a detener en las variables que nos van a permitir elaborar una hipotética construcción del pensamiento y de los aspectos ideológicos de la ciudadanía española. La ideología del pueblo español es un aspecto fundamental que siempre ha focalizado la atención de politólogos y sociólogos. La duda del sentir ideológico mayoritario de los españoles y españolas ha suscitado controversias y debates entorno a la cuestión misma. En esta línea el CIS nos ofrece una interrogante que solventa todo tipo de dudas al respecto.

En sus estudios demoscópicos, el CIS invita a las personas entrevistadas a ubicarse ideológicamente en una escala del 1 al 10, donde el 1 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Tras proceder a realizar un análisis de los últimos diez años acerca de referida cuestión, se puede observar que la media a esta respuesta queda ubicada en una izquierda moderada, o lo que es lo mismo, en el centro-izquierda. Así nos lo denota la evolución comparativa de los datos que podemos observar a continuación.

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La sociedad española se autoubica de media en un 4,67 sobre 10, si atenemos a los  barómetros del mes de octubre de los últimos 11 años que han sido publicados por el CIS. Los valores más reducidos que hallamos son los de octubre del año 2014 (un 4,41/10) y el más elevado en 2009 (un 4,91/10), entre dicha horquilla se encuentran el resto de valores. Por lo tanto hablamos de una media que oscila en un margen máximo de 0,50 décimas dependiendo del sondeo que escojamos y por ende entre las cifras 4,41 y 4,91 sobre 10. No obstante, debemos de tener en cuenta que las cifras han sido las seleccionadas de los barómetros del mes de octubre, es decir, que no son medias anuales de los doce sondeos de cada año. Sin embargo sí que nos ofrecen una visión media y aproximada al arrojar cifras muy próximas.

Elaborado gráficamente podemos observar desde el año 2010 un leve viraje o inclinación de la población española hacia la izquierda, con una acusada tendencia de aproximación al valor 4. Supone la cifra conocido en octubre del 2014 la más baja de la serie histórica seleccionada (desde el año 2004).

grafico1

Realizando ahora una cálculo interpretativo de los porcentajes del último barómetro del CIS de octubre 2014, sobre la autoubicación ideológica de la escala 1 a 10 a números reales, podemos observar en base a los datos que desprende el sondeo mismo, cuántos ciudadanos y ciudadanas aproximadamente hay ubicados en cada ítem.

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Aprovechando la cuestión de la autoubicación ideológica, el CIS, en algunos de sus sondeos, ofrece la posibilidad a los encuestados y encuestadas de ubicar ideológicamente, utilizando la misma escala, a los propios partidos políticos. Es una manera de conocer cómo ubica y considera ideológicamente la población a los partidos políticos, con la misma medición de 1 a 10. Con tales cifras, los partidos pueden valorar sus acciones y estrategias y decidir hacia qué espectro ideológico enfocar las nuevas. Es, además, un indicador que nos puede ayudar a comprender el comportamiento político y electoral de la ciudadanía y un instrumento para conocer qué partidos son más próximos a la ideología media de los y las españoles.

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Llama la atención la clasificación ideológica que la ciudadanía realiza del Partido Popular, al cual ubican cerca del valor 8, que rozaría la extrema derecha (9-10). Todo lo contrario ocurre con los partidos Izquierda Unida y Podemos, a quienes se sitúa muy cerca de la extrema izquierda (1-2). Por su parte, el Partido Socialista queda ubicado en una cifra muy próxima a cómo se autoubica la propia población, en un 4,26, mientras que la media de ideología poblacional hemos visto que se halla en el 4,67.

Resulta curioso cómo la tradicional “lucha por el centro” se dice estar focalizada en los dos grandes partidos: PSOE y PP, cuando ideológicamente parece existir un claro distanciamiento entre la media ideológica poblacional con la media que se le atribuye al PP, que ascendería a tres puntos diferenciales. La explicación a este fenómeno puede encontrar justificación en la existencia de una tendencia entre ciudadanos y ciudadanas a responder a la pregunta “¿en qué número se encasillaría?” al valor más intermedio, es decir, el 5 (equivalente al centro), como respuesta más fácil. Se desvirtuaría de ese modo la media ideológica real. No obstante, aunque fuera estrictamente verídico el 4,67/10, también vemos cómo en el sentido contrario a la formación PODEMOS se la ubica en el 2,43, precisamente en el mismo sondeo en el cual se refleja que dicho partido posee el mayor porcentaje de intención directa de voto. Por tanto, podemos considerar que la ubicación ideológica de los partidos –a juicio de la ciudadanía- y la ubicación ideológica personal, no guardan una relación axiomáticamente equidistante para comprender y justificar el comportamiento electoral. Entraría aquí otra serie de factores que no son objeto de análisis ahora.

Uno de los ítems que también resulta interesante de los utilizados por el CIS, es el relativo a la ubicación ideológica en base a corrientes ideológicas como tales y no a escala numérica. Es decir, la pregunta que atiende a las diferentes vertientes ideológicas o de pensamiento existentes en la actualidad y que se formula preguntando “¿cómo se definiría usted en política según la siguiente clasificación?” A continuación de esta cuestión se formula otra: “¿y con alguna más?” En su conjunto, ambas nos ofrecen una visión también ideológica que acompaña a los análisis numéricos efectuados con anterioridad. Veamos el resultado.tabla4

Socialistas y liberales son los más numerosos en primera respuesta, aunque superados por la opción de personas que “no saben”. Agrupándolas todas ellas en base la tradicional clasificación de izquierdas y derechas, el resultado justifica los datos que se han analizado con anterioridad. Ciertamente esto puede resultar arriesgado porque en base a la segunda pregunta que se formula, donde se da la posibilidad a los encuestados y encuestadas de seleccionar una segunda ideología, hay quien puede compartir ambas, por ejemplo ser ecologista y socialista, o feminista y progresista. En cualquier caso, y atendiendo a la primera respuesta, este sería el resultado.tabla5

A priori, agrupamos a las diferentes ideologías imperantes en la actualidad,  considerando “izquierda” a progresistas, socialdemócratas, socialistas y comunistas, y en la “derecha” a conservadores, demócrata cristianos/as y liberales. El primer bloque arroja un porcentaje mayor respecto del segundo, lo que justificaría la inclinación ligeramente hacia la izquierda de la población española que hemos podido comprobar con anterioridad. El tercer bloque, donde hemos incluido las ideologías que necesariamente no se correlacionan en su totalidad con izquierda o derecha, como son el nacionalismo, ecologismo y feminismo resulta porcentualmente más minoritario. Se hace necesario destacar de los datos de la tabla, la elevada cifra de aquellas personas que se consideran apolíticos/as, que no saben contestar cuando se les interroga sobre esta cuestión y también aquellas personas que directamente no la contestan.

Cambiando ahora de tercio ideológico, otro aspecto que nos interesa conocer sobre la composición ideológica de los españoles y españolas es su grado de religiosidad, aunque este asunto atienda más a la moralidad o creencias personales que a la propia ideología como tal. Sin embargo nos aporta un plus más de conocimiento sobre el maremágnum de ideas de la ciudadanía española. En este sentido, el CIS también interroga sobre el grado de religiosidad.

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Mayoritariamente, y aunque ha ido descendiendo el porcentaje en los últimos años, el pueblo español es católico. Tan solo entorno a un 15% de la población se considera no creyente y un reducido 8% se define ateo. Esta variable no va condicionada, ni ligada, a las anteriores analizadas (es decir ubicación ideológica), pues es un factor que se ha demostrado no ir correlacionado a ninguna ideología, aunque por nuestra historia reciente sí que podamos encontrar una vinculación más o menos evidente. Sea cual sea la interpretación personal de cada lector o lectora respecto del tema religioso, la preponderancia de los católicos y católicas en nuestro país no admite dudas si atendemos a los datos.

Otra cuestión sobre la que nos interesa detenernos a estudiar, es la preferencia que los españoles y españolas muestran referente al diseño del modelo territorial del país. El CIS pregunta a las personas encuestadas cuál es el modelo territorial más idóneo a su parecer y acorde a sus creencias. En los últimos cuatro años, pese a haber habido alguna variación en el sentido que a continuación veremos, se mantiene una línea similar.

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La preferencia generalizada para la ciudadanía española es el modelo actual de las autonomías, aunque esta opción ha perdido algunos apoyos desde el 2010 hasta la actualidad. Por su contra la opción de un gobierno central sin autonomías sale reforzada y se sitúa ya a la mitad porcentual respecto de la cifra otorgada al sistema actual. También crecen los apoyos a un sistema que pueda reconocer a las CCAA la posibilidad de independizarse. En cualquier caso parece existir una conformidad mayoritaria con el sistema actual de las autonomías, pero que tiende paulatinamente hacia otras opciones, lo que demuestra la pluralidad de pensamiento en este sentido, así como las imperfecciones dadas en nuestro sistema autonómico.

En última instancia, vamos a detenernos en una cuestión que puede ser para muchas personas desconocida, pero que periódicamente es planteada en los barómetros del CIS. En algunos de estos conocidos sondeos se interroga a las personas encuestadas a fin de que valoren el interés que mantienen por la política democrática. Relativo a este asunto procedemos a destacar una cuestión en concreto planteada en el barómetro de octubre de 2014 y la compararemos con el mismo mes del año 2012.tabla8

En la conciencia ciudadana queda impregnada la relevancia que ostenta el voto para la toma de decisiones, así nos lo demuestran los datos de la tabla 7, que nos señalan cómo a medida que avanzan los años, los porcentajes que reafirman la relevancia de la política democrática aumentan. El 56% de las personas encuestadas dice estar de acuerdo con la afirmación de que el voto es la única manera posible de influir en lo que hace el Gobierno. Un 80% cree además que la política tiene una gran influencia en la vida de cualquier ciudadano o ciudadana. Aunque pasen desapercibidas ambas cuestiones en el barómetro del CIS, se escuda tras a ella la aprobación al sistema democrático, por lo que cabe realizar las lecturas apropiadas.

Con este estudio, se ha pretendido realizar un pequeño y variado análisis de los principales aspectos ideológicos de los españoles y españolas, utilizando los datos de sendos barómetros del CIS. La riqueza de los datos analizados nos permite realizar a los interesados e interesadas en el asunto, una construcción mental acerca de la ideología de la ciudadanía española. En este sentido hemos observado que ideológicamente España tiende hacia el centro izquierda, ubicándose en un 4,67 de media sobre 10 (donde 1 sería extrema izquierda y 10 extrema derecha), además hemos comprobado cómo las corrientes ideológicas de la izquierda (socialistas, socialdemócratas, progresistas y comunistas) son ligeramente superiores en número a quienes se consideran de ideología del bloque de derechas (liberales, conservadores, y demócratas cristianos). En menor medida quedan las opciones nacionalistas, ecologistas y feministas y cabe además destacar el alto porcentaje de la población que se considera apolítico/a.

Se ha querido ilustrar otras cuestiones de motivación ideológica, y no menos interesantes, como la preferencia sobre el modelo territorial, las creencias religiosas, la ubicación ideológica de los partidos políticos y cuestiones sobre el funcionamiento democrático. Con todo ello, se nos permite obtener una visión espejo ideológico del momento, y a modo comparativo con ejercicios anteriores, nos facilita, en acabando, la elaboración de conclusiones propias.

Son simples números, de los que extraemos grandes conclusiones. Quizá erróneas, incompletas o arriesgadas. En cualquier caso es una cuestión cambiante e inexacta, que abre las puertas a un debate perenne que resulta muy enriquecedor en momentos políticos como el actual.

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