Rosa Aguilar: un apunte irrelevante
Es cierto que Rosa Aguilar se ha comportado de un modo manifiestamente desleal con su organización política. No sólo ahora: también cuando confesaba en público haber votado una candidatura del PSOE y profetizaba grandes males para Izquierda Unida.
Es cierto que Rosa Aguilar ha pegado la espantada haciendo daño a IU; se ha largado oscureciendo el relanzamiento de su formación y sembrando de incertidumbre la campaña de las elecciones europeas. Más cierto es, si cabe, que Izquierda Unida no es la mayor damnificada por su salida. Que pregunten a Gaspar Llamazares a quién ha jodido la alcaldesa este jueves.
Es cierto que Rosa Aguilar ha mentido. Se comprometió a terminar la legislatura en Córdoba y a dos años de agotarla se ha ido allá donde su ego ha decidido.
Pero, siendo cierto todo lo anterior, cabe constatar algo más desde la distancia: mientras activos políticos como Rosa Aguilar se van, frikis como Juan Manuel Sánchez Gordillo se quedan.
























