¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita!
Hubo un tiempo, va a hacer tres décadas, que un pequeño país, Nicaragua, se convirtió en centro de la atención mundial. Una joven revolución, joven tanto por su espíritu como por la edad de sus principales protagonistas, concitó el interés, la solidaridad y la admiración de ciudadanos de todo el mundo. Aquellos jóvenes habían derrotado a una dictadura familiar, la de los Somoza, instalada durante medio siglo con el respaldo absoluto de Estados Unidos. […] La Revolución Sandinista fue como un soplo de aire fresco en un mundo que parecía prematuramente envejecido. A los jóvenes revolucionarios se unieron campesinos y obreros, intelectuales y artistas, y una Iglesia igualmente joven a pesar de la avanzada edad de algunos de sus componentes. […]
Casi tres décadas después el presidente de Nicaragua vuelve a ser el mismo que encabezó el gobierno de la revolución: Daniel Ortega. Pero ya no es un joven revolucionario e idealista. Hoy es un resentido, que ha envejecido no sólo biológicamente, sino sobre todo ética y moralmente. […]
Lean el artículo completo de Fran Sevilla, extraordinario periodista de RNE, y déjense caer de vez en cuando por su blog. Se lo recomiendo.
























