Archivo Septiembre.2008

¡No puede ser!

Portada de Época

Motivos para una huelga general en Madrid

Cuenta 20 Minutos que los hospitales de gestión mixta que la Comunidad de Madrid ha inaugurado en los últimos años no tratan en urgencias 18 patologías habituales:

Los servicios de urgencias de al menos siete de los ocho nuevos hospitales de la región carecen de los medios y facultativos necesarios para atender patologías muy habituales (politraumatismos -que se producen en cualquier accidente de tráfico-, ictus, UVI pediátrica…), por lo que sus pacientes están siendo derivados a los viejos hospitales de referencia. […] Algunos de los nuevos centros carecen de medios diagnósticos de urgencias tan vitales como un TAC o una ECO de radiología vascular, técnicas usadas para detectar trombos o hemorragias.

Cabría esperar que el fracaso de este modelo llevase a Esperanza Aguirre a replantear su política sanitaria. ¿Cabría esperar eso? Más bien lo contrario: los cuatro grandes hospitales de Madrid, que hasta ahora resistían los embates de la ola privatizadora del Partido Popular, también serán parcialmente privatizados. Informa El País:

La “reforma integral” convertirá a los cuatro gigantes [Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, La Paz y el 12 de Octubre] en lo que Antonio Burgueño, director general de Hospitales, calificó como “hospitales gestionables”. Traducido, significa que tendrán menor capacidad, algo que Sanidad justifica en la pérdida de pacientes que ha supuesto la apertura de los nuevos hospitales. Burgueño lo explicó gráficamente: “Tendrán que sufrir un proceso de jibarización”. Se quedarán, precisó, con entre 700 y 800 camas. Ahora, el 12 de Octubre cuenta con 1.200; el Gregorio Marañón, con 1.600; el Ramón y Cajal, con 1.090, y La Paz, con 1.300, según la página web de la Consejería de Sanidad.

Qué horror, dirán ustedes. Pues queda lo mejor: los cuatro hospitales que piensa construir la Comunidad de Madrid en esta legislatura (en Collado Villalba, Torrejón de Ardoz, Móstoles y Carabanchel) serán plenamente gestionados por empresas privadas. Es decir, la empresa concesionaria se encargará de todos los servicios, incluida la asistencia sanitaria. Y atención al dato que aporta El País:

Es el modelo que ya funciona en el hospital de Valdemoro, gestionado por la multinacional sueca Capio. Con una diferencia. Mientras en Valdemoro Sanidad paga a Capio una cantidad fija anual por cada tarjeta sanitaria que atiende el hospital, en los nuevos centros la retribución es doble: por un lado, el pago por número de tarjetas, que “financia la asistencia sanitaria”; por otro, un canon anual, con el que se paga la infraestructura y todo lo no sanitario.

Déjenme que sea yo quien les dé la noticia: nos acaban de robar la cartera (y la salud). La intención ahora, porque esto acaba de empezar, es chorizarnos el agua. Y para celebrarlo por todo lo alto va la Comunidad de Madrid y se gasta un millón y medio de euros en un acto de inauguración de los teatros del Canal, de un Canal de Isabel II que si nada ni nadie lo remedia abrirá sus puertas a las corporaciones privadas y se las cerrará a los madrileños.

Esperanza Aguirre está fuera de la Constitución y del modelo social que nos hemos dado. El Partido Popular está entregado a la destrucción de todos los derechos y servicios conquistados por generaciones enteras de trabajadores.

¿Para cuándo una huelga general?

No a la privatización de la sanidad pública

Libre mercado cuando y como les convenga

Oigan: no me lo explico. Don Federico me quitó ayer las palabras de la boca y ahora me las quita la patronal. Dicen los empresarios que “hay que hacer un paréntesis en la economía de libre de mercado”. O los empresarios se han vuelto unos rojos de mierda o mi aburguesamiento (tan denunciado y lamentado por la verdadera izquierda) es más grave de lo que yo creía y he atravesado todo el espectro político en un par de semanas. ¿O tal vez no sea ni lo uno ni lo otro y lo que en realidad sucede es que la patronal quiere que los trabajadores paguen una crisis generada por los capitales especulativos?

Cree Iñaki Gabilondo que “el modelo económico vigente ha fracasado. […] Se está desplomando como se desplomó el comunismo en 1989″. Estoy de acuerdo. Pero no basta con decirlo: ahora hay que articular un modelo social y económico alternativo. Bases teóricas no faltan.

Demagogia lepenista

Que el discurso de Rajoy sobre el desempleo y la inmigración es pura demagogia lepenista no lo digo yo, sino don Federico.

Cuerpos tutelados por las sotanas

Me lamentaba el jueves del escaso aprecio por la libertad que demuestra más de uno en cuanto se le presenta la menor oportunidad. Pues, por lo que se ve, al Partido Popular se le presentó esa oportunidad ayer mismo:

A Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP, no le gusta la propuesta del Gobierno de legislar el derecho al suicidio asistido. […] Pons acusó [al ministro de Sanidad] de utilizar de manera “gratuita y atrevida” la palabra suicidio, ignorando así el “indeseable efecto llamada” que puede provocar. […] “El ministro de Sanidad debería estar diciéndoles todos los días a los motoristas que se pongan el casco, y a los conductores que se pongan el cinturón de seguridad y a los fumadores que dejen de fumar y no que cada uno puede decidir lo que quiera sobre su cuerpo”, añadió Pons.

¿Qué distingue una botella de whisky de un porro?

Donuts con queso y bacon

Un argumento recurrente para mantener en la ilegalidad sustancias como el cannabis o la cocaína consiste en negar que su consumo sea un ejercicio de libertad individual (más o menos responsable) que no perjudique a terceros: su consumo -dicen- dispara el gasto sanitario y, en consecuencia, afecta al colectivo. Es cierto. Pero también el alcohol, el tabaco o las McBasuras hipercalóricas lo hacen y a nadie que crea en la libertad se le ocurriría plantear su ilegalización por ese motivo. ¿Por qué mantener entonces una prohibición que no hace más que apartar del control público la calidad de las sustancias que se consumen y beneficiar a unas mafias que generan delincuencia? ¿Son más saludables esos donuts rellenos de bacón con queso que un porro?

11 de septiembre de 1973

El 11 de septiembre de 1973, los militares chilenos recibieron de los Estados Unidos la orden de dar un golpe de Estado y terminar con la vía chilena al socialismo y con la ejemplar democracia chilena. Hubo miles de muertos, desaparecidos, torturados, exiliados: el terror se prolongó durante dieciséis años. […]

A 35 años de ese 11 de septiembre, el recuerdo, la imagen, el legado de Salvador Allende crecen, se agigantan, su memoria reclama inteligencia política, audacia y determinación de izquierdas para terminar con el cinismo de los neoliberales de cualquier pelaje, esos que reclaman intervención estatal para salvar empresas en tiempos de crísis, pero que al mismo tiempo rechazan cualquier control del Estado sobre los beneficios en los tiempos de bonanza.

Allende vive en cada escuela pública y laica, en cada hospital público, en cada recurso energético salvado de la voracidad de las multinacionales, en la recuperación de la dignidad ecológica, en el derecho a existir de las mayorías indígenas y de las minorías segregadas.

Esos son los caminos que conducen a las “amplias alamedas” que anunció en su último discurso, bajo el fuego y las balas, antes de morir fiel a su dignidad de hombre y de socialista.

Luis Sepúlveda, en Público.

Ahí un socialista

Varios socialistas madrileños me dicen que su Congreso será tranquilo y que no habrá candidatura alternativa. El díscolo diputado nacional Elviro Aranda parece que lleva mal eso de tirar los principios ideológicos por el retrete, pero de ahí a plantarse media un abismo. De modo que Tomás Gómez, el socialista tranquilo que inquieta a sus votantes, puede relajarse aún más y seguir explicando ante los medios por qué el proyecto político que defendía Simancas era tan apestosamente rancio y cómo en realidad lo más moderno y sensato es rendirse en el fondo y en la forma al discurso de Esperanza Aguirre. Lean su última entrevista en Público. Y después, si lo juzgan oportuno, precipítense de un modo progresista y moderado por el balcón.

Igual no quedaban hojas de reclamaciones

¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita!

Hubo un tiempo, va a hacer tres décadas, que un pequeño país, Nicaragua, se convirtió en centro de la atención mundial. Una joven revolución, joven tanto por su espíritu como por la edad de sus principales protagonistas, concitó el interés, la solidaridad y la admiración de ciudadanos de todo el mundo. Aquellos jóvenes habían derrotado a una dictadura familiar, la de los Somoza, instalada durante medio siglo con el respaldo absoluto de Estados Unidos. […] La Revolución Sandinista fue como un soplo de aire fresco en un mundo que parecía prematuramente envejecido. A los jóvenes revolucionarios se unieron campesinos y obreros, intelectuales y artistas, y una Iglesia igualmente joven a pesar de la avanzada edad de algunos de sus componentes. […]

Casi tres décadas después el presidente de Nicaragua vuelve a ser el mismo que encabezó el gobierno de la revolución: Daniel Ortega. Pero ya no es un joven revolucionario e idealista. Hoy es un resentido, que ha envejecido no sólo biológicamente, sino sobre todo ética y moralmente. […]

Lean el artículo completo de Fran Sevilla, extraordinario periodista de RNE, y déjense caer de vez en cuando por su blog. Se lo recomiendo.