Contrato
He leído el contrato que firman los concursantes de Gran Hermano: tienen prohibido guardar parentesco con miembros de la productora o la cadena, y renuncian a derechos de imagen, de reproducción, de comunicación, y se obligan a la exclusividad con la productora y la cadena, y se obligan a no hablar de Gran Hermano durante todo un año y a estar siempre localizables telefónicamente, y se obligan a facilitar detalles de su biografía, familia y entorno y a no quejarse si el programa divulga esos detalles u otros que descubra, y se obligan a hacer publicidad gratis de lo que se les pida; y si causan daños a personas o cosas, y si dicen o hacen algo punible, eximen de toda responsabilidad a la productora y cadena. Y aceptan ser expulsados a voluntad por la productora si no gustan en pantalla, y sin compensación alguna… Total, que sólo firmaría algo así alguien muy desesperado por los 1.500 euros mensuales (esto es lo que vale un alma en la tele) o que tiene un concepto relajado de su libertad. O sea, millones de jóvenes sin más horizonte que un espejo y un televisor.
Víctor Amela, en La Vanguardia.
























