Palabras y problemas

Celebro el ímpetu laicista de unos y el entusiasmo republicano de otros, pero sólo tengo un par de amigos que llegan a fin de mes, no conozco a nadie que pueda acceder a una vivienda sin hipotecar a sus propios hijos -aún sin concebir- y asisto cada día a la progresiva pero imparable destrucción de los derechos laborales y sociales y de los servicios públicos fundamentales.

¿Cómo es posible que los trabajadores pasen de los miembros y miembras de la izquierda plural, feminista, alternativa, ecologista, plurinacional, progresista, transformadora y republicana? No me lo explico.

11 comentarios hasta ahora »

  1. NingúnOtro dijo

    7.Agosto.2008 @ 19:29

    ¡Qué tonto eres! ;)

    Ando preparando algo “muy gordo” para despertar a los listillos… algo como una candidatura europea en la que no pinten ni rojos ni azules, sino los que pasan ya de ambos…

    ¿Te apuntarías?

  2. Javier Pueyo dijo

    7.Agosto.2008 @ 22:33

    ¿Nos conocemos?

  3. NingúnOtro dijo

    8.Agosto.2008 @ 12:22

    Anteayer, en absoluto…
    Hoy, un poco más (ya he visto que me has visitado)…
    Mañana, ¿quién es adivino?…

    ¿Lo consideras conditio sine qua non para hablarse siquiera?

    Sería una pena, pero por supuesto lo respetaría.

    He supuesto, pero quizás me equivoqué, que lo que publicabas tenía un marcado carácter irónico.

    Si no tenía ni siquiera esa chispa de interés, entonces te ruego aceptes mis disculpas por entrometerme donde nadie me llamaba.

  4. Javier Pueyo dijo

    8.Agosto.2008 @ 19:41

    Tenía carácter irónico, pero no sé por qué me daba la sensación al leer su mensaje de que yo a usted le conocía de algo. Disculpe el error.

    Pues oiga: yo suelo apuntarme a todo lo que tiene visos de fracasar, pero lo que no tolero es que me apee de mi condición de rojo. Si acaso desteñido, pero rojo al fin y al cabo.

  5. NingúnOtro dijo

    9.Agosto.2008 @ 18:04

    Yo peco más bien de lo contrario, aunque no tengo un duro no me considero un perdedor nato porque no me apunto a ninguna batalla donde las posibilidades no estén por lo menos equilibradas. Eso sin contar claro con que algunas batallas por dignidad hay que librarlas aunque la derrota esté asegurada si queremos servir como mínimo de esperanza que anime a quienes han de poder seguir nuestros pasos, ojala con mejor suerte.

    Se puede ser rojo con varios matices, que yo los respeto dentro de un respeto más amplio y absoluto a la diversidad… los únicos que no me servirían, por imperativo de la tarea específica, son aquellos a los que me refería en exclusiva, los que por encima de la lógica, la ética y la ideología le deben obediencia a la tarjeta del partido en el que “militan”.

    Desconozco tu condición en ese sentido, así que si te sientes magnánime, me la aclaras. Si eres rojo con tarjeta… podemos conversar, pero poco más.

  6. Javier Pueyo dijo

    11.Agosto.2008 @ 12:31

    Le ruego que no me saque la tarjeta roja tan pronto, don NingúnOtro.

    Y como me siento magnánimo le aclaro que en la cartera tengo muchas tarjetas, pero ignoraba que debiera obedecerlas. Supongo que eso explica que me miren tan mal (las tarjetas).

  7. NingúnOtro dijo

    12.Agosto.2008 @ 11:59

    Y no se la saco, don Javier.

    Si lee correctamente, vera que anticipo con quienes me sería imposible entenderme, aquellos que por encima de todo le profesan una lealtad INCONDICIONAL a la tarjeta del partido. Yo le tengo un respeto absoluto a la lógica y a la ética, esas son mis lealtades básicas e inquebrantables, por las cuales incluso estoy dispuesto a pasar privaciones. Quienes ponen el partido por encima de la racionalidad se descartan automáticamente de cualquier dialogo donde haya de primar la verdad y el respeto. Con ellos resulta inútil siquiera pensar que se puede dialogar.

    Decir que desconozco su condición en ese sentido debería haber sido suficiente para que Usted no se sintiera aludido, pues deja todo lo antes escrito con respecto a Usted en un “condicional” hasta que tenga a bien aclararme por iniciativa propia.

    Que tenga tarjetas que le miren mal, es alentador, pero deja demasiado margen de error, con lo cual quizás prefiera compañía con mejores garantías de utilidad de cara a lo que pretendo.

    Tener tarjetas por tenerlas… yo tengo las inevitables y no las uso si no me obligan. Fíjese que para las circunstancias hasta tengo dos D.N.I., uno con barba de talibán, y otro con cara de niñato.

  8. Javier Pueyo dijo

    17.Agosto.2008 @ 22:25

    Parece razonable lo que usted me pide. Yo le aseguro que me someto a mi propia ética y no a la falta de ética ajena, ¿pero es que alguien le diría lo contrario?

    No debo más obediencia que a mi señora madre, ¿pero es que alguien admitiría ante usted que se somete ante el primer idiota que dice ser su superior?

    Me parece que seguimos con un margen de error excesivo. Y temo que no encuentre usted a nadie que le ofrezca un margen menor. Sólo encuentro dos soluciones: que confíe en la gente o que les someta a la prueba del polígrafo.

    Dicho esto, permítame que le haga una pregunta: ¿qué es lo que usted quiere de mí? ¿Que me enrole en una aventura política de estas equidistantes que tanto se llevan ahora? Del tipo: “Ni de izquierdas ni de derechas, sólo españoles” (o si le parece ofensivo el ejemplo, sustituya “españoles” por “europeos” o por “profesionales de esto”, que al final es en lo que suele acabar el tema si cosecha cierto éxito).

  9. NingúnOtro dijo

    18.Agosto.2008 @ 6:00

    Pues tiene Usted razón en el sentido de que resulta problemático reducir el posible margen de error. Sobre todo cuando es prácticamente de obligada utilización un vocabulario como el que emplea para tratar de situarse en el panorama político porque es el único que pretende entender la mayoría, aunque esté contaminado de prejuicios y apenas sirva para hacerse entender.

    Me habla de equidistancias entre la supuesta izquierda y la supuesta derecha, de otras polarizaciones, ofensivas o no, de derivas por humanas previsibles, etc.

    La realidad es aún más compleja que ese manto de pseudo-entendimiento de las circunstancias concurrentes.

    A quienes nosotros queremos dar voz es a los sin voz, … aquellos que en el plebiscito propagandístico que fue en España el referendo de la Constitución Europea resistieron los cantos de sirena tanto de las izquierdas como de las derechas y NO fueron a votar que si… porque aunque la magia de la interpretación estadística dijo que fue una victoria del SI por una inmensa mayoría de 3/4 partes de los “votantes”, lo único cierto es no votó SI ni siquiera 1/3 del censo… no ganó el NO porque no hubo a nadie a quien votar por el NO y la gente simplemente se quedó en casa.

    Estamos curados de espanto y hartos de aguantar que los partidos de siempre nos vendan por un lado lo que supuestamente queremos oír, pero por otro hagan lo que tengan que hacer para refinanciar sus deudas millonarias y conseguir los préstamos para financiarse otra campaña electoral aún más enlatada que la anterior. Se quedan sin afiliados aunque rebajen la cuota a cero, y se venden sin vergüenza a quien les salve de la inanición política aunque sea con respiración asistida y debiendo apoyar unos fines contrarios a los que llevan por bandera. La rosa hace tiempo que perdió sus pétalos, y hay quien dice que ya no saben hacer la O de obrero ni con un canuto progre… Izquierda “se hunde” Unida no tiene quien le preste un duro, se nota que ha estado demasiado verde, demasiado ingenua. Y la gaviota ya no encuentra el magnetismo que le oriente la brújula, pierde fuelle y no encaudilla…

    Me habla de equidistancias, pero no se trata de ocupar el punto intermedio entre opciones antagonistas… lo único que les queda antagonístico es el desteñido color del barniz barato que ya no les cubre las vergüenzas. Quizás nos situemos a igual distancia de los dos, pero será porque ellos es encuentran bien juntitos, la misma sensación que nos dan últimamente los sindicatos y la patronal, que organizan los mismos cursillos de reconversión lógica y ética para que demos por bueno lo que no tiene nombre, juntos o no juntos.

    No se si el helado será Miko Tapanegra y nosotros también caeremos… pero de entrada no queremos ningún político en funciones que ya tiene experiencia en esas lides del caer en tentaciones, ni ningún lacayo del capital trasnacional que ya sabe de sobra que no se puede servir al mismo tiempo a dios y al diablo, y que ya saben que su lealtad tiene un precio muy alto que están dispuestos a cobrar…

    Puestos a conocer el panorama en el que habremos de movernos, hasta sabemos que tendremos que levantarnos nuestra propia prensa a la medida, y darles la espalda a esa aún hoy omnipresente que sólo sirve su balance de resultados… las ideas llevan años ya esperando la oportunidad propicia en un cajón. Ideas maduras, pulidas precisamente para el tipo de coyuntura en la que nos adentramos…

    Puede que fracasemos… pero Francia, Holanda e Irlanda nos han demostrado que la única derrota segura es no atreverse siquiera a intentarlo.

    Pásese por mi blog… que hablamos precisamente de los okupas de la soberanía estos días.

    Hay que mojarse.

  10. Javier Pueyo dijo

    4.Septiembre.2008 @ 2:55

    Leeré mañana tranquilamente la última entrada de su blog, pero le voy a decir una cosa.

    Todo lo que usted ha escrito en el último mensaje se lo firmarían simpatizantes o militantes de PP, PSOE e IU, porque usted en el fondo de lo que está hablando es de ética, de coherencia y de fidelidad a los principios. Si me apura de una democracia más participativa.

    Pero de lo que usted no habla es de ideas. Por ejemplo, cojo su ejemplo de la Constitución europea y le digo que yo tampoco voté afirmativamente. Como Holanda y Francia. Como usted. Pero, ojo, también como el Frente Nacional de Le Pen o la Falange aquí. ¿Se trataba simplemente de no caer en la burda propaganda institucional? Si es así doy mi voto por perdido. Yo voté por unas ideas políticas concretas.

    De acuerdo, demos la palabra a los ciudadanos, seamos honrados y mandemos al paro a todos los profesionales de esto que ocupan nuestras instituciones. ¿Pero para hacer qué? ¿Por qué no había que votar el Tratado? ¿Qué políticas quiere hacer usted de llegar a Bruselas?

    Hay que mojarse.

  11. NingúnOtro dijo

    5.Septiembre.2008 @ 22:45

    Me alegra que Usted entienda perfectamente las posturas que voy anunciando y haga precisamente las observaciones y preguntas que cabria esperar de alguien inteligente.

    Creo que no es exagerado mencionarle que en el estado actual de las cosas, con la polarización e indoctrinación existente consciente e inconscientemente, esos militantes o simpatizantes de PP, PSOE, IU (y todos los demás, no nos quedemos sólo con los tres mayoritarios a nivel nacional) no me lo firmarían tan fácilmente, igual que no lo hace Usted sin antes formular un par de preguntas muy pertinentes y además querer observar que tal puntuamos en el apartado del cumplimiento de la palabra dada, sin lo cual todo se reduce a otra variante de la misma retórica hueca con la que desgraciadamente tan amansados por falta de alternativas reales nos tienen.

    Y no nos firmarían, igual que no le han firmado el cheque en blanco de la Constitución Europea a la oligarquía politico-económica que mantiene prisioneras nuestras mentes controlando ferreamente los resortes físicos con los que se arropa el poder.

    Me pregunta Usted por qué no había que votar el tratado (pongámoslo más en plan dinámico en lugar de pasivo… por qué había que votar que NO al tratado). Pues hablando lógica y éticamente… Cuando un chorizo le chulea por cuarta o quinta vez la cartera, navaja en mano, lo que no hace una persona lógica, tienda hacia la ideología que sea, es votar en vigor una ley que permita a ese mismo chorizo chulearle la próxima vez la cartera llevando la chapita de poli en el pecho y alardeando de 9mm.

    La “Constitución Europea” otorgada por el gremio de los chorizos europeos hacía precisamente eso… enterrado bajo bisutería barata y espejitos para todos los gustos, como los que ofreció Colón a los indios salvajes cuando descubrió América a cambio de un oro que para ellos era poca cosa (menos que la bisutería en todo caso) pero para Colón lo era todo, suficiente para tirar su lógica y su ética por la borda (¡y la del capellán que llevaba en misión “evangelizadora”!). Al margen de ofrecer esa bisutería barata, lo único práctico que ofrecía esa “Constitución” era la consolidación del dominio de esos chorizos sobre todos los aspectos clave de la sociedad europea, avanzando sus programas preferidos al rango de ley y postergando las legítimas aspiraciones de los pueblos.

    Aquí en España, tanto PP como PSOE fueron escandalosamente de la mano a la hora de desear imponer el tratado. Inútil recordar cuantas bajezas rastreras emplearon para ningunear a quienes pretendieron concienciar a la ciudadanía para que lo rechazaran. Que el primer referéndum fuera en España no fue ninguna casualidad… el resultado estaba cantado, y además por si las moscas, el resultado no era vinculante. Lo instrumentalizaron para condicionar a favor los resultados de los siguientes referendos. Menos mal que ni una puesta en valor estadística de un escuálido 75% de síes (ya que al 42% de participación no llega a ser ni 1/3 del censo) fue capaz de engañar a franceses y holandeses.

    Por no hablar ya del milagro que hubiera sido necesario, tras tanta gilipollez chulesca como explayaron los sacrosantos mandamases europeos, para que un pueblo que tan recientemente y con tanta sangre conquistó su libertad como el irlandés firmara la vuelta de los grilletes dándole mayor rango que a su propia Constitución a ese mamotreto de todo menos simplificado en el que convirtieron el “Tratado de Lisboa” (Un mini-traité, que decía Sarkozy… en junio que viene le van a votar con un mini-pavé, y espero que el chichón en la frente le dure toda la vida que le queda, si no lo fulmina en el acto. De todas formas, el personaje es sólo un peón intercambiable y con recambio posicionado por algunos amigos capitalistas, que de vez en cuando le prestan un yate para que se divierta y ya le tendrán preparada la vejez dorada.).

    Tiene razón, no hablo de ideas… y créame, tengo mis razones. Esto se ha convertido en una guerra barriobajera de trincheras sin cuartel, en la que todas las ideas han sido manoseadas ya asquerosamente hasta la nausea. La prioridad no es hoy en día establecer bajo qué paraguas ideológico se encuentra uno más cómodo enfundado permanentemente en un chubasquero, con botas de goma hasta la rodilla y un surtido de pinzas para la nariz que haga juego con los modelitos de algún modisto de relumbrón, sino concienciar a todos los que se sientan incómodos con la necesidad permanente de protegerse bajo tales andrajos que ridiculizan permanentemente nuestro sentido de la lógica y de la ética, y rebajan cualquier sensación de libertad que podamos albergar, que de esta forma no se puede seguir indefinidamente.

    Lo que pretendemos es abrir las puertas de esos establos de Augias, para que se ventilen en beneficio de todos, y pasarles un buen chorro de agua a presión de una vez por todas. Para que todos podamos desterrar al baúl de los recuerdos el uso del chubasquero, las botas y las pinzas.

    No tocamos, en esta ocasión, las ideologías, porque el programa de limpieza que pretendemos llevar en exclusiva no va en beneficio de ninguna de ellas específicamente, sino que debería redundar en beneficio de todas propiciando un ambiente más sano para el intercambio civilizado de pareceres y de colaboración. No nos declaramos partidarios de ninguna ideología en particular porque el programa de limpieza necesita de la colaboración de todos para ser viable y redundar en beneficio de todos.

    Es una elección consciente, no una omisión interesada.

    Por supuesto, a ninguna de las cúpulas seniles de los partidos establecidos les va a gustar, por la probable pérdida de control que nuestro éxito para ellos acarrearía, que no por una posible alternancia ideológica, que sean otros los que se lleven los votos de la inmensa mayoría. Entre estas, por cuanto un cambio signifique más o menos variación con respecto a la línea ideológica que ellos defienden, y que las intenciones declaradas de hacer una limpieza general quizás no inquieten a unos en la misma medida que a otros, la oposición a nuestras pretensiones puede ser más virulenta desde un lado que de otro. Ello no nos situaría automáticamente más bien como aliado del que menos agredido se considere por nuestras propuestas.

    Aún sin decantarse por abanderar ideología clásica alguna, un programa que pretenda democratizar realmente las normas y las instituciones de la Unión Europea para empezar, y de sus naciones integrantes para continuar… tiene un color muy claro (yo diría que arco iris) a pueblo, a ciudadano, a soberanía popular.

    Libre cada cual de sentirse incómodo con la novedad, incluso de no atreverse a dar el paso hacia la libertad.

    En la acera de enfrente, lo más novedoso que se oye estos días en cuanto a renovación de ideas y métodos carcomidos… es la pretensión de que cada partido que concurra a las elecciones europeas declare a su delfín para la presidencia. Una propuesta de lo más inocente si tenemos en cuenta que pretende capitalizar la notoriedad de los personajes que llevan ya decenias acaparando el estrellato mediático y político pero que sin embargo no han sabido evitarnos llegar a este callejón sin salida, en detrimento de las posibilidades de nuevas caras sin apenas bagaje mediático que podrían tomar el relevo con ideas nuevas. Los tahúres de siempre sólo saben confabularse para sacarse ases de las mangas, una vez más. ¡Y ya está bien, coño!

    El que intenten hacer revotar a Irlanda tiene que hacérseles inabordable, haciendo explicito nuestro expreso apoyo, el de los PUEBLOS de los 26 otros estados a la voluntad expresada del pueblo irlandés, para que este se mantenga firme en su empeño por establecer que sólo lo que es bueno para los 27 pueblos puede ser aceptado como bueno por el pueblo de Irlanda para el pueblo de Irlanda. Máxime cuando acto seguido ha de convertirse en ley no sólo para Irlanda, sino también, por voluntad expresa de Irlanda, para los otros 26 pueblos de la Unión Europea. Los irlandeses son demasiado pueblo para digerir tranquilamente tamaña traición al concepto de soberanía.

    El que intenten convertir tras junio del 2009 al Parlamento Europeo legitimado por su reciente elección en Asamblea Constituyente ilegítima aprovechando que la inmensa mayoría de los que salgan elegidos, merced a un supuestamente implacable control de la maquinaria y los intringulis del proceso electoral, sean sus lacayos y por lo tanto aquellos que siendo Asamblea Constituyente aceptarán instaurar por fin al “Tratado Constitucional” o alguno de sus derivados clones, ha de evitarse de la única forma realista posible… Construyendo un partido instrumental y democrático que teniendo por fin único la defensa y mejora de las instituciones y procesos democráticos bajo el control de la ciudadanía pueda hacer frente a cualquier intento de los partidos clásicos carcomidos por la corrupción, el nepotismo y la defensa de intereses particulares por amoldar aún más las tristemente desprestigiadas instituciones europeas.

    Para ello, la fórmula más demostradamente eficiente es la que ha dado lugar ya a tres derrotas referendarias para los sinvergënzas europeos. El referendum. Por eso crearemos un partido donde puedan verse reflejados, votaran antes lo que votaran, o incluso si por cualquier razón pasaron de votar, todos aquellos que NO quieren lo que SI tratan de imponernos. Así, convertiríamos las elecciones de junio de 2009 en otro REFERÉNDUM más que valga de una vez por todas por el que nos han escamoteado esta última vez a los 26 pueblos que no son el irlandés. Votar a cualquier partido tradicional equivaldría a votar “SI, quiero ESA Constitución Europea”, votarnos a nosotros equivaldría a votar “NO, no quiero ESA Constitución Europea”.

    El programa efectivo consistiría pues en constituirse en un bloque ciudadano europeo que le pare los pies al monopolio político-económico actual en la gestión de los asuntos que atañen primordialmente a todos los ciudadanos europeos. Parar lo parable, reformar, según lo posible teniendo en cuenta el nivel de maniobrabilidad adquirido en las urnas en junio del 2009, lo reformable, y obrar conscientemente por conseguir una Unión Europea más democrática donde cuanto antes se puedan a volver a organizar otras elecciones europeas más equitativas y más democráticas donde ahora si, se puedan elegir respetando escrupulosamente la ideología diferenciada de cada cual a los representantes legítimos de los pueblos y los ciudadanos europeos para gestionar unas instituciones mucho más democráticas que puedan seguir ahondando aún más en ese sentido tras el impulso que les habremos dado entre todos aquellos que somos de buena voluntad.

    Para todo aquello que no sea parte de ese programa regenerador, habrá que estarse a la gestión leal por parte de los elegidos, en base a las cualidades lógicas y éticas de los mismos que serán escrutadas en el momento de la composición de las candidaturas, y en base a los estatutos y los reglamentos del partido que tendrá una estructura horizontal asamblearia que fomentará la participación directa de los miembros en la configuración de las políticas a seguir y el establecimiento de los programas políticos dentro de cuyas directrices se ha de desarrollar la labor de nuestros representantes electos. Cualquier aspecto controvertido para el cual no se haya fijado previamente una postura de consenso dentro del partido sera sometido a debate interno para establecer la postura a adoptar por nuestros representantes, y en caso de que deban tomar decisiones antes de que tal debate pueda llegar a buen término deberán rendir cuentas dentro de lo razonable del por qué de la discrepancia entre lo que decidieron autónomamente y la postura final adoptada por el partido, a fin de corregir adecuadamente a aquellos representantes que fueran demasiado incapaces de coincidir aproximadamente adivinando las sensibilidades generales que subyacen en la masa ciudadana del partido. Simplemente, si no son capaces de representar con un mínimo de fidelidad, que den un paso atrás y dejen a otro.

    Yo me mojo, y lo que es peor, nadie me tiende una toalla cuando salgo de la piscina, y me tengo que aguantar la rabia ;) .

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