Silencio en la calle de Rajoy
En la calle de Rajoy no se habla de laicidad, ni de aborto, ni de buena muerte, ni de inmigrantes, ni mucho menos de que voten, ¡por favor, faltaría más!
Y tiene razón. En las calles del barrio de Salamanca no se habla de estas cosas. Sus habitantes están tan contentos pasando con sus leales esposas bajo el palio de los obispos mientras la querida aguarda. De buena muerte o eutanasia, ni hablar. Siempre se puede arreglar con un médico amigo. Por supuesto, nada de que los inmigrantes legales puedan votar, no se nos vaya a desmandar la parroquia y perdamos algún ayuntamiento o alguna comunidad autónoma que tan bien cuidadas nos tiene las buenas calles deterioran y debilitan la sanidad o la educación públicas. Puro estilo Esperanza Aguirre, siempre aclamada por las señoronas de los collares que tanto le gustaban a Pilar Franco.

























creditos dijo
7.Julio.2008 @ 8:46
Entre simios anda el juego
Algunos políticos avezados han logrado que los simios participen en nuestro Estado de Derecho dotándoles de responsabilidad penal, con asistencia de un letrado cuando sea preciso, y otorgándoles carta de ciudadanía de “la comunidad de los iguales”.
La Comisión de Medio Ambiente se ha adherido al Proyecto Gran Simio, defensor de los derechos a la vida y a la libertad de los monos, incluido el derecho al aborto de las ciudadanas simias.
Ojalá pudiera decir: “bromas aparte”, pero la crisis parece haber afectado seriamente a las meninges de los que nos dirigen y el voto ya sólo sirve para unirlos en pasmosos disparates. El hombre es mucho más que un simio evolucionado. A su capacidad fantástica de razonamiento (aunque ya se ve que no es patrimonio de todos) está unida el alma inmortal.
Un animal está a años luz de la dignidad del hombre. Eso que entiende hasta un niño se hace impenetrable a los reniegan de su grandeza.
Carlos Menéndez
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