¿Periodismo?

Detesto el periodismo declarativo. Todos sabemos que es muy útil para poner en evidencia a quien se deje y para colocar tus propios mensajes sin que los más incautos del lugar piensen que estás tomando partido, pero lo detesto. Qué le vamos a hacer. Lo detesto en general, aunque me disgusta más si cabe en su variante mediocre: cuando quien lo hace no sabe a qué o a quién sirve, sino que se entrega a ello porque hay que dar voz a los que ya la tienen. De ahí a que el periodista se presente como garante de la neutralidad (qué concepto tan repugnante) suele mediar un paso. Y de este periodismo institucional que gira en torno a los aspectos más circenses de la política a la propia degradación de la cosa pública y de su percepción por la ciudadanía no media ni una pulgada.

No tengo mejor opinión de quienes se dejan marcar la agenda por las instituciones, las empresas o el resto de medios amparándose en argumentos -frecuentemente inconscientes- del tipo: “Esto es noticia. ¿Por qué? Porque es relevante. ¿Por qué es relevante? Porque sale en los medios. ¿Por qué sale en los medios? Porque es noticia”. Sí, exagero, pero no demasiado. Echen un ojo a su alrededor. Vean la tele, oigan la radio, lean la prensa. Vamos, pierdan algo de tiempo en actividades destructivas de esta naturaleza. Y luego díganme en primer lugar si los contenidos de los distintos medios varían excesivamente en temática o tratamiento; y en segundo lugar cuántos de esos contenidos guardan alguna relación con su vida o con la del resto de mortales que poblamos la Tierra.

Un estudio de la Fundación Telefónica (me asombra que sean ellos los que tengan que venir a advertirnos) ahonda en estas y en otras perversiones del periodismo. Les dejo algunos fragmentos del teletipo de EFE:

El libro detalla que los periodistas han perdido la iniciativa: la información propia, resultante de la investigación de los medios, corresponde a entre un 10 y un 20% en la prensa escrita. En el caso de los medios digitales, la práctica totalidad de la información es originada por agencias de noticias, dice el estudio.

“Lo político ha empezado a confundirse con lo partidista […] Lo político, confundido desde el empobrecimiento conceptual que supone su asimilación a la dialéctica electoralista, es el foco de atención por excelencia”.

En referencia a los medios digitales, el libro destaca que uno de los elementos distintivos de la red es su capacidad hipertextual (la posibilidad de enlazar unos textos o imágenes con otros), la convergencia multimedia y la interactividad (que el usuario participe). Sin embargo, el informe demuestra “una insuficiente incorporación de enlaces de las noticias de portada en los medios digitales. Por tanto, no se ha producido una mayor contextualización de la información”. […]

“Puede decirse que ya prácticamente el único periodismo digno de tal nombre (búsqueda real de información actual, de interés público, sujeta a la necesidad de prueba y al aval de las fuentes) se ha recluido en las agencias de noticias”.

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