Con alegría
Un numeroso grupo de representantes del mundo de la cultura agrupados en la PAZ (Plataforma de Apoyo a Zapatero) presentaron en sociedad su signo (el dedo índice a modo de V invertida, como la ceja de Zapatero) y la canción “Con alegría”, para expresar su apoyo al candidato del PSOE a la presidencia del gobierno.
Muchos de ellos son habituales reclamos en campaña electoral del PSOE. Otros no. Algunos precisan que es un “apoyo al hombre, no al partido”. Y entre otras cosas, les une una radical reivindicación del laicismo (contra las injerencias de la Conferencia Episcopal), los derechos civiles como el aborto (contra la campaña de la derecha y los obispos), y una economía al servicio de los ciudadanos. Que no gane la derecha es un deseo que compartimos. Que para ello, se comulgue con ruedas de molino resulta inaceptable. La cúpula eclesiástica ha sido tratada con “cariño” por el partido al que ellos piden el voto (me viene a la cabeza la vicepresidenta saludando con mantilla y reverencia al Papa); la ley de plazos para que las mujeres decidan si interrumpen su embarazo ha sido primero incumplida (iba en el programa electoral socialista) y más tarde desplazada de sus objetivos electorales (no vaya a ser que se asuste el centro), y la economía, con subastas fiscales incluidas, vuelve a estar dominada por ocurrencias y medidas siempre digeribles por los centros de decisión económica. La cultura progresista ha de mantener una posición unitaria y crítica con el ejercicio de la política.
Pero si se decide romper la vocación unitaria para ponerse al servicio de proyectos políticos concretos que se haga con decencia y coherencia. No se puede ser equidistante entre izquierda y derecha. De acuerdo. Tampoco aceptar, y mucho menos con alegría, cierta cobardía política para enfrentar los cambios. Puestos a buscar coherencia y decencia, prefiero a aquellos representantes de la cultura que ayer optaron por IU y el día 9 de marzo también.
Luca Caballero, en Gaceta Sindical.
























