Actúa por la libertad en Polonia
“Si los desviados comienzan a manifestarse, habrá que aporrearlos”
Wojciech Wierzejski, diputado de la Asamblea Nacional de Polonia.
Actúa con Amnistía para defender la libertad de todos los polacos
“Si los desviados comienzan a manifestarse, habrá que aporrearlos”
Wojciech Wierzejski, diputado de la Asamblea Nacional de Polonia.
Actúa con Amnistía para defender la libertad de todos los polacos
A los jóvenes catalanes les preocupan más la soberanía nacional, su idioma y sus rasgos tribales -diferenciales, culturales; llámenlos como quieran- (13,2%) que la educación (12,6%), el racismo (10,2%), el nivel de bienestar (8,2%) o las desigualdades en el mundo (6,6%). Es decir, les importan más un puñetero código de comunicación y un simple ente administrativo que la brecha que separa a los que tiramos la comida a la basura de los que se pasan varios días sin ingerir alimentos. ¿Quién quiere paz, servicios públicos, igualdad de oportunidades o justicia social teniendo más a mano la basura identitaria?
Mientras en Francia dedican las campañas electorales a discutir las 35 horas, los derechos sociales y laborales y las políticas de integración, y mientras en Alemania la izquierda se une para construir otro mundo posible, aquí preferimos tirarnos banderas a la cabeza y situar como asunto nacional de primer orden la creación o no de una letra para el himno. Rojigualdas en Madrid contra senyeras en Barcelona. Mi equipo contra el tuyo. Mi sangre, mi lengua, mi reino, mis bailes regionales, mis tradiciones, su opresión. Mis tanques, mi Cánovas, mi Isabel y mi Fernando, mi trapo en Colón, mi Perejil, su victimismo. Extranjeros los demás. Ajenos, distintos. Irreconocibles como iguales.
El diario El País informa del último informe de la OCDE que muestra un dato realmente expresivo de lo que viene pasando en España: nuestro país es el único de los treinta que forman parte de la organización en donde los salarios han perdido poder adquisitivo de 1995 a 2005 (un 4%). Los datos del informe son elocuentes: el número de trabajadores con sueldos inferiores al 60% del salario medio ha pasado de 1,3 millones en 1994 a dos millones en 2004. En España dos de cada tres jóvenes trabajadores tienen un contrato precario, el doble que la media OCDE.
Texto completo en el blog de Juan Torres López
Y mientras tanto, en el otro extremo de la galaxia:
El número de españoles con grandes patrimonios (personas con activos financieros netos superiores a un millón de dólares -750.000 euros- excluyendo primera vivienda y consumibles) aumentó un 6,1% durante el 2006, hasta alcanzar los 157. 000 particulares, según se desprende del informe sobre la riqueza en el mundo de Merrill Lynch y Capgemini.
Sólo hay una razón por la que se pudiera apoyar la iniciativa de nuestro sonriente presidente de desplegar entre 700 y 1.300 soldados españoles en el sur del Líbano: que ese despliegue sea su tumba. […] Si a ZP el beatífico y pacífico soporte de las Naciones Unidas le envían a casa 50 o 300 bolsas con otros tantos cadáveres de jóvenes españoles sería su final político.
Lo decía el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) en Libertad Digital en agosto del año pasado. Hoy, intuyo, se han descorchado muchas botellas para celebrar la llegada de seis cadáveres a España. Así son los patriotas.
Veo en Bottup que Joan Planas se ha dedicado a preguntar a la gente por la calle si está a favor de la inmigración y por qué. Con el respeto que me merece Joan, diré que su pregunta me parece una chorrada. ¿Pero qué es eso de si usted está a favor de la inmigración? ¿Está acaso en contra de la ley de la gravedad? ¿Cómo se puede formular una cuestión tan absurda?
La gravedad existe, es un hecho, no se puede evitar. Estar a favor o en contra es irrelevante. La inmigración también existe, también es un hecho, y lo más importante: en las circunstancias socioeconómicas actuales tampoco se puede evitar. Quien se muere por falta de alimentos, por enfermedades que en Europa no tardan ni una semana en curarse, por guerras que no cesan y que nosotros alimentamos con nuestro armamento de última generación, sólo tiene una opción para vivir y tratar de sacar adelante a sus seres queridos: huir y recalar en nuestras costas o aterrizar en nuestros aeropuertos. Que nadie intente convencerles de que les conviene desperdiciar su existencia en el infierno terrenal, porque ni ellos lo aceptan ni lo haríamos nosotros en su lugar.
Resultaría más interesante salir cámara en mano a las calles y preguntar a la gente si cree que los procesos migratorios son evitables y, en caso afirmativo, cómo. Igual, sólo igual, alguien sugeriría la insostenibilidad de nuestro sistema de vida, que condena a una mayoría de seres humanos a la miseria y el olvido mientras una minoría, nuestra minoría, acumula varias veces las riquezas que servirían para acabar con el hambre en todo el globo.
Formularé yo la pregunta: ¿está usted dispuesto a renunciar en alguna medida a su ritmo de vida con tal de que sus compatriotas -no piense en Cataluña ni en España, por favor; no sea idiota- dejen de perecer en medio de la nada?
El primer paso para acabar con la violencia en la escuela es restablecer el respeto a los maestros, algo que debe comenzar por “erradicar” el tuteo y utilizar el usted en la relación con el alumnado.
Enrique Múgica, Defensor del Pueblo.
Disculpen que dedique últimamente tan poco tiempo al blog, pero es que la lectura del libro de Curri Valenzuela -que sitúa entre los “100 personajes que hunden España” a gentes tan dispares como “las camisetas del Che” o Hugo Chávez- me tiene completamente absorto. Y cuando me tomo un descanso y dejo de paladear tan alta literatura, me entrego en cuerpo y alma a su programa de Telemadrid para gozar de la mejor tradición del periodismo de investigación y denuncia. Por ejemplo:
El miércoles, mientras comentaba la visita del lehendakari, Juan José Ibarretxe, a la Moncloa, Valenzuela se escandalizó de que la bandera de Euskadi ondeara junto a la española a la entrada de la Moncloa. “¡Con la ikurriña y todo! En cambio, Zapatero recibió a Rajoy sin la bandera del PP ni nada!”, exclamó.
La ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha afirmado que “los aficionados a los toros deben tener derecho a ir los espectáculos taurinos sin ningún tipo de presión” y ha asegurado que “ni por la vía de la presión ni por las leyes van a desaparecer las corridas”. Las corridas son “un espectáculo legal que tiene que ver con las tradiciones españolas”.
Dos de los peores argumentos que se pueden emplear en un debate político son el de la tradición y el de la legalidad. Oiga, doña Carmen, ya sabemos que esto de torturar toros ante el regocijo general es legal y tradicional, pero eso no implica que sea legítimo ni deseable. Tiremos cabras desde los campanarios, recluyamos a las mujeres en las cocinas bajo siete llaves y compremos a esos simpáticos negros que habitan África para que nos hagan las labores del hogar a cambio de nada (si acaso de algo de cariño). Total: todo esto ha formado parte de las tradiciones occidentales sin atentar -en su momento, y el momento de las cabras aún no ha terminado en algunos lugares atestados de gentes de extraordinaria sensibilidad- contra la legalidad vigente. Y reinstauremos la pena de muerte, y otorguemos a las sotanas poderes absolutos, y recuperemos el derecho de pernada, y quememos a Aramís Fuster.
Dice Alberto Garzón que “la sociedad está reivindicando intervención pública en forma de nuevas viviendas de protección oficial”. Yo lo que no sé es dónde ni cuándo. Porque a las manifestaciones en defensa del derecho a una vivienda digna van cuatro, y los partidos que se toman en serio el Artículo 47 de la Constitución no están ni en el Gobierno ni encabezando la oposición. ¿Realmente los ciudadanos están reivindicando algo más que generalidades difíciles de concretar más allá del habitual y facilón eslogan de “todos los políticos son iguales y ninguno va a mirar por nuestros intereses”? ¿Son conscientes de que cambiar la realidad está en su mano?
Hay que explicar que no todos son iguales, pero sobre todo hay que decir con suma claridad que quien no garantiza el derecho a un techo es porque no quiere. En Euskadi la Consejería de Vivienda pretende llevar a la práctica lo que dice la letra de la Constitución, esto es, que los ciudadanos puedan reclamar ante la Justicia su derecho a una vivienda digna. En la modesta localidad andaluza de Marinaleda todos los habitantes disponen de un adosado por 15 euros al mes. En Rivas-Vaciamadrid se han adjudicado 1.300 VPO en sólo dos años y ya se están construyendo otras 2.500. En el Congreso de los Diputados se ha exigido al Gobierno -con escaso éxito- que garantice por ley el cumplimiento del Artículo 47 de la Carta Magna. Y también en el Parlamento se ha formulado una propuesta para que los ayuntamientos puedan subir el IBI sobre las viviendas vacías (propuesta, por cierto, rechazada por el PSOE).
Conviene plantar cara a quienes -planteando sonoras propuestas como la liberalización total del suelo, o simplemente guardando silencio para que nada cambie- aspiran a mantener su lucrativo e ilegítimo negocio a costa del sudor de todos los españoles, que ahora ven pisoteado un derecho constitucional, básico e irrenunciable. Hay soluciones, soluciones viables, que pasan por gravar los pisos vacíos y crear un parque público de vivienda en alquiler que haga innecesaria la compra y garantice que todos los ciudadanos, independientemente de su renta, puedan acceder a un techo. Si para ello debe comenzarse a expropiar suelo, adelante. Y si se aparta, con gran educación y decoro, a las constructoras privadas para conceder el monopolio de las VPO a empresas públicas, mejor. Las políticas alternativas existen, y se ha demostrado que funcionan allá donde se aplican.
¿Están los mileuristas, los parados, los “sin techo”, las familias que no llegan a fin de mes y los condenados a una hipoteca vitalicia por la resignación? Lo dudo. Más bien parece que nadie ha sido capaz de explicarles que, en efecto, es posible dar un revolcón al ladrillazo. Que la realidad, su realidad, puede ser transformada si se lo proponen.
El ex presidente aclara, por si quedaran dudas, que el dinero desviado hacia el PSOE de Felipe González procedía de las arcas públicas.
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, abogó por la necesidad de abaratar los costes de despido de los contratos indefinidos y cambiar el sistema de negociación colectiva para adaptar mejor los salarios a las condiciones de las empresas. Además de las propuestas para el mercado de trabajo, el gobernador del Banco de España apostó por privatizar “sectores clave” para la economía, como las industrias de red, el mercado de telecomunicaciones, el sector energético o el de transporte ferroviario.
Cuando un medio de comunicación se propone hacer sangre sin disponer de apenas material para atacar a un individuo o a una organización, puede echar mano de la “no noticia”. No son infrecuentes los titulares de El Mundo en que, en lugar de contar algo que ha sucedido, se relata lo que no ha sucedido o lo que el personaje a quien se pretende machacar no ha dicho. Pedro Jota, como otros reconocidos maestros de la manipulación informativa, emplea este recurso con la sutilidad necesaria para no restarle efectividad. Los titulares excesivamente burdos se ven venir de lejos y sólo condicionan a los ya previamente convencidos.
Hay unos medios que se entregan a estos menesteres con más sutilidad y otros, como la COPE, que lo hacen con menos. Pero pocas veces había visto algo tan burdo como lo que publica hoy La República. En una noticia sobre la supuesta irrupción de Enrique Santiago y sectores del PCM y de IU en Unidad Cívica por la República, en una acción englobada en un presunto pacto con Llamazares para “enfrentarse” a la dirección del PCE, se añade la réplica de Santiago con la siguiente coletilla:
Enrique Santiago niega además su “pacto” con Llamazares, sin embargo, no se ha atrevido a criticar la represión del sector Llamazarista de IU Asturias contra militantes del PCE de Oviedo, ni las agresiones fisicas de algunos miembros de la dirección asturiana contra éstos y contra un miembro de la dirección Federal del PCE.
Al margen del fondo del asunto, que no me suscita el menor interés y no veo por qué debería suscitárselo a los lectores de La República que se topan con esa noticia en lo alto de la portada, leyendo párrafos como ése uno lamenta que el estilo paraperiodístico de Libertad Digital se esté extendiendo también a medios que muchas personas consideran -o consideraban- decentes.
Vídeo de Joan Planas
La Seguridad Social es uno de los sistemas públicos de aseguramiento que moviliza más dinero en cualquier país, dinero que en España está, en su mayor parte, fuera del alcance del capital financiero, es decir de los bancos, de las cajas y de las compañías de seguros privados. Esta enorme cantidad de dinero ha representado siempre un gran atractivo para estas instituciones financieras. De ahí que hayan estado promoviendo durante varias décadas la privatización de la Seguridad Social, indicando que el sistema de aseguramiento público no es viable, prediciendo que la Seguridad Social (incluyendo las pensiones públicas) se colapsará en los próximos años.
Vicenç Navarro
Cuando se pide la abolición de la prostitución, contra la opinión y los deseos de las propias afectadas, se puede decir que se hace en defensa de los derechos humanos y de la dignidad de la mujer o contra el tráfico de personas. Pero al final todo se reduce al siguiente argumento, que a veces ni siquiera se hace consciente en el proceso reflexivo de quienes lo asumen: la prostitución es una actividad denigrante e ilegítima en sí misma independientemente de las condiciones en que se practique porque el sexo es algo trascendente.
¿Lo ven? El PCE ya comparte algo con la Iglesia. Pura moralina de saldo de quien niega la libertad al individuo para hacer con su cuerpo lo que le plazca. Nada importa que el simple reconocimiento de esa libertad pueda acabar con tantas organizaciones de explotación construidas sobre el sufrimiento (de la prostituta, del drogadicto).
Encuentro a Alfonso Rojo en baja forma. Su próspera gacetilla, siempre tan presta a denunciar los crímenes y actos de alta traición de Zapatero, publicó el domingo un editorial de lo más prudente, en el que -ojo- no se imputa ningún delito al presidente del Gobierno. Y lo que es más sorprendente: plantea una cuestión interesante. Se pregunta si ETA tiene en sus manos el resultado de las próximas elecciones generales.
El editorialista, claro, intuye que sí, y se lamenta amargamente por ello. Los terroristas disponen ahora de la iniciativa, y tienen “la mayor capacidad de desestabilización democrática en los últimos veinte años”, en palabras de un justamente olvidado ex director de ABC a quien se cita en el artículo. La culpa, sobra decirlo, es de Zapatero. No se aclara muy bien por qué, pero es de Zapatero, a quien al menos conceden el mérito de haber regresado en los últimos días al redil de la política antiterrorista de Aznar.
Y yo suscribo casi todo. Es cierto que las próximas elecciones están en manos de ETA, es cierto que la banda tiene la iniciativa y también es cierto que hoy los terroristas tienen una extraordinaria capacidad desestabilizadora. Lo único que no es cierto es que la responsabilidad sea del Gobierno. La derecha político-mediática, en sus variantes moderada y ultra, y con la colaboración estelar del Grupo Prisa y muy especialmente de su periódico independiente de la mañana, han hecho todo lo posible por convertir en protagonista de la película a ETA. A la hora de abrir portadas o mítines -es igual- con los terroristas o con asuntos ligados a ellos, maricón el último, que diría García.
Jamás ETA influyó tanto y con tanto provecho para sus intereses en la vida política y periodística de nuestro país. Nunca, en nombre de las víctimas y del Estado de Derecho, tantos sofistas fracasados, peluqueros espabilados y plumillas cortos de vista, hicieron cosa semejante por revitalizar a los violentos y reventar un proceso de paz. Porque, en efecto, el objetivo no es la paz ni el fin de la violencia: el objetivo era, es y será Zapatero.
De aquí en adelante todo resulta más o menos previsible: el próximo muerto no será enviado al tanatorio, sino a La Moncloa; ETA seguirá acumulando más titulares que la vivienda, la sanidad, la educación y cualquier otro asunto que se saque de la manga la sociedad para despistar; y en las generales votaremos a quien más sentido de la política cortoplacista haya demostrado. De modo que lo mejor será seguir con entusiasta atención la política de gestos que tan vital resulta para nuestros tertulianos y columnistas y manifestar alto y claro que, siendo muy generosos con el PSOE, las culpas del reciente fracaso deben ser repartidas entre todos por igual. Si no saben muy bien cómo adoptar esta posición equidistante entre la búsqueda de la paz y el vómito incesante de mierda, pueden ustedes ilustrarse leyendo el editorial del domingo de El País.