Vivir

Fue un enamoramiento total, estábamos seguros de haber encontrado la solución para paliar todo lo desagradable de la existencia. Nos sentíamos invulnerables, nada nos afectaba, ni siquiera sufríamos enfermedades comunes. Éramos como superhombres, los poseedores del secreto de la gloria, los elegidos. Pasaron años antes de comprender que aquello tenía trampa.

Antonio Vega quiso volar. Jugar, soñar, crear. No estar. Galopar entre el cielo y la tierra. Esta mañana pensaba en quienes, como Enrique Urquijo, fracasaron antes que él. Y en los conductores suicidas que siguen al borde del abismo. Entrenándose en el morir: viviendo.

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